Textos y fotografías Miguel García ©
A Bogotá la custodian dos cerros, Monserrate y Guadalupe. Al cerro de Monserrate lo visitan miles de personas semana tras semana, domingo tras domingo, allí se van a cumplir promesas al Señor Caído por los favores recibidos, además es un gran centro turístico de la ciudad, su panorámica del Distrito Capital es impresionante, tiene un buen restaurante en la cima. Quien quiera visitar Monserrate lo puede hacer caminando, en teleférico o en funicular.
Reza el dicho bogotano: “Quien no ha ido con su novia a Monserrate, no sabe lo que es la arepa ni el tamal con chocolate”. Existe también un mito urbano que sostiene que las parejas de novios que suben al cerro de Monserrate no se casarán y pronto terminan su relación. (A mi me pasó)
No se cuantos extraños y propios en esta ciudad se han preguntado ¿qué pasa en el cerro de Guadalupe?, me di a la tarea de averiguarlo.
El cerro de Guadalupe recibe su nombre la virgen europea gracias a dos españoles que en 1538 clavaron allí una cruz; en 1656 los conquistadores construyeron una pequeña capilla, con la virgen de Guadalupe, donde había un templo de adoración Muisca para suplantar el culto que allí se rendía.
En 1743 un temblor destruyó el templo y solo hasta 1858 fue reconstruido y fue consagrada Bogotá a la señora de Guadalupe por una epidemia de cólera que azotaba a la ciudad por esos días.
La imagen de la virgen que está al interior del templo principal “fue tallada en madera en Roma por Don José de Moratilla, artista español.” Pero la imagen de la virgen que se observa en el frontis del templo y que fuera puesta en 1942 por el escultor Mauricio Riaño, no es la Guadalupana sino la figura de María Inmaculada, algunos dicen que es la Milagrosa. (Atlas Histórico de Bogotá)
La curiosidad me invadió y busqué la manera de llegar allá. Fue toda una experiencia ver de cerca la imagen que custodia esta mi ciudad, entrar a los dos templos que allí hay, y descubrir que es un gran centro de peregrinación. Tomé caldo preparado al fogón de leña y comí arepa con queso. Las fotos que ven quieren reflejar la fascinación que me produjo el lugar.
No soy un hombre religioso pero me conmovió el fervor de las personas que suben semana tras semana al templo en el cerro en devoción a la Guadalupana.
Quien quiera descubrir el cerro de Guadalupe puede hacerlo solo los días domingo de 8 a.m. a 1 p.m. tomando un microbús que sube por la calle sexta desde el parque Tercer Milenio. |